jueves, 17 de noviembre de 2011

El río Carbo (Villahermosa del Río)

Valle del Carbo

Este pequeño río está situado al SO de Penyagolosa. El origen del topónimo Carbo podría estar en la palabra preromana Quer, que significaría peña grande. En la carta de población de Villahermosa de 1243 se hace referencia al portun de Chera, luego en la de Vistabella de 1251 se habla de Caro, y de aquí pasaría al actual Carbo. La mayor parte de su cuenca se encuentra dentro del término de Villahermosa del Río, como una cuña encajada entre los términos de Puertomingalvo y Vistabella, y sólo una pequeña porción pertenece al Parc Natural de Penyagolosa, en concreto la zona alta del Barranc dels Morts, en las estribaciones occidentales de los Cinglos de Marcen. Es afluente por la izquierda del río Villahermosa, y por tanto forma parte de la red fluvial del río Mijares. Su reducida cuenca hidrográfica tiene una extensión aproximada de 2650 Ha., y la longitud de su curso fluvial ronda los 9 km., descendiendo en esa distancia cerca de 1000 m., desde los 1650 m de  l'Alt de Asevar hasta los 660 m de la desembocadura, lo que le aporta un perfil bastante abrupto y encajado.




Calizas del valle del Carbo
          El río ha excavado una secuencia estratigráfica que  va desde el Cretácico Superior, en la parte alta, hasta el Triásico en la desembocadura, sin embargo los sedimentos no afloran uniformemente ya que nos encontramos en un territorio fracturado por varias fallas, en especial al oeste y al sur de la cuenca.
Según descendemos de altitud podemos observar los materiales depositados en cada período geológico. Así, entre el Barranc dels Morts y Maluendas, nos encontramos con calizas arenosas y margas, donde abundan fósiles marinos como Ostreas, Rudistos, Gasteropodos y Orbitolinas. En el Barranc de Marcen y la zona de la Casa de Celades, predominan las areniscas y arcillas de tonos claros y rojizos. En el área del Mas de los Juanes y al sur del Molino de la Roca, hallamos calizas y margocalizas grises con abundantes fósiles de Orbitolinas, y también areniscas con abundante hierro que le proporcionan el color rojo característico. Del Molino de Abajo a Roncales, lo que proliferan son las calizas arenosas y las margas, y un poco más abajo retornan las areniscas. Y por último, al llegar a Villahermosa, aparecen las calizas dolomíticas gris oscuras, con margas, y arcillas de tonos verdes y rojizos, intercaladas con yesos.
Bancales abandonados

El curso principal del río tiene una orientación NE-SO por lo que no existen grandes diferencias de insolación entre las dos vertientes. Sin embargo, los barrancos tributarios con una orientación E-O si poseen esta diferencia, como ocurre con los barrancos de Marcen, de los Izquierdos y de la Cepera, todos ellos en su margen izquierda y , como suele ocurrir en las comarcas de montaña, las vertientes más soleadas serán aprovechadas para el cultivo mediante el aterrazamiento de las laderas, si la pendiente lo permite, dejando la umbría para el desarrollo del bosque, en este caso de carrascas y pinos blancos y rodenos. Los campos baldíos han sido invadidos por la garriga de coscojas, romeros y aliagas, mientras que en la ribera del río se extienden los álamos, sargas y juncos.


Marcen y Penyagolosa
En el emplazamiento de Roncales, a 800 m de altitud, y en las cercanías de Villahermosa, 100 m. más abajo, el valle se ensancha permitiendo el aterrazamiento y la extensión del cultivo de regadío mediante acequias. Huertas y frutales pueblan la margen derecha del río, mientras la izquierda permanece escarpada impidiendo su explotación.

El río Carbo mantiene cierto caudal durante todo el año, gracias a la surgencia más destacada del macizo de Penyagolosa. Ésta se encuentra al pie del Cinglo Estrecho, en la confluencia del Carbo con el Barranco de los Sapos, al sur de las casas de Maluendas. En este lugar de difícil acceso, las aguas surgen de dos manantiales enfrentados, situados a ambos lados del estrecho congosto. Existen además, poco más arriba, dos ojales , el Negro y el del Tollagar, que tras las los días de lluvia, se activan en la orilla izquierda del río, aportándole mayor caudal, el cual circula precipitado entre gargantas, creando pequeños saltos y pozas.
Cascada del Carbo
En este interesante paraje se encuentran las cuevas del Carbo, viejas formaciones calcáreas creadas por la erosión de las aguas. También destaca la gran cantidad de toba calcárea acumulada en las vertientes, por la precipitación, sobre la vegetación existente en cada momento, del carbonato cálcico trasportado por el agua a lo largo de los años.
Es especialmente bello el trecho cercano a las casas del Carbo donde se encuentra una espectacular cascada, y varias marmitas de gigante excavadas en el lecho de roca caliza, junto a las ruinas del antiguo Molino de la Roca. El lugar, entre pequeñas huertas y acequias, está muy cuidado merced a la atención de los vecinos que habitan los mases, nuevos masoveros de extracción urbana que hace unos años abandonaron las comodidades de la ciudad y se integraron plenamente en la dura vida del valle, que prácticamente había desaparecido al emigrar sus antiguos habitantes desde mediados del s.XX. Gracias pues a ellos, hoy disfrutamos de este armonioso paisaje, y deberíamos hacer todo lo posible para que así se mantenga, sin que la visita de los excursionistas perturbe el equilibrio logrado.
Río Carbo

El sendero de gran recorrido GR-7 discurre por casi todo el río, desde el collado de la Lloma Plana, cerca de la cabecera, hasta su desembocadura, tras atravesar el congosto de La Hoz, cercano ya a la población de Villahermosa. Durante el trayecto pasa próximo a las casas del Mas de Coria, un par de molinos abandonados y el caserío rehabilitado de Los Roncales, donde existen dos casas rurales en las que es posible alojarse.

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